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Cine y Jazz

Milou en mayo: jazz y libertad

Milou en mayo: jazz y libertad

El mayo del título es el de 1968. En Francia. Milou en Mayo es otra de las películas de Louis Malle que ambienta con jazz. Milou no es ninguna mujer, como puede pensarse. Milou es Michel Piccoli, ese sinvergüenza que hace de si mismo en todas las películas, desde Buñuel hasta Berlanga, por poner dos ejemplos que no son franceses.

Mamá se ha muerto y quién se queda con la herencia. La campiña francesa. Milou y la madre muerta vivieron toda la vida en la casa de campo. Los familiares llegan bajo el reclamo de la riqueza. Las noticias que vienen del mayo de París solamente las saben de lo que escuchan por la radio. Pero aquí lo que les interesa son otras cosas y sacar la mejor tajada.

En la película salen dos lesbianas, un camionero salido, canutos, una adolescente por la que suspira Milou y algunas otras relaciones cruzadas. Quién quiere del París de ese mayo, con este panorama. A partir de ahí, Malle se deja de rollos y desboca una situación de caos controlado y libertinaje costumbristas para deshacer el entramado burgués existente hace casi 40 años.

Y lo hace con la sorna del violín de Stephane Grappelli. Muy al estilo de Familia de León de Aranoa, sólo que Louis Malle es anterior. Destacan dos actrices: Miou Miou y su sempiterno corte característico de pelo rubio; y Dominique Blanc, que es una de las dos lesbianas, pero que al final se decanta por el camionero salido. No me olvido de la madre muerta, una habitual del viejo cine francés, a la cual rondan la última noche en un libérrimo baile de despedida vital (la madre está convenientemente acicalada en una de las salas de la casa de campo desde que se muere al principio de la película)

Qué le van a contar a estas alturas a Stephane Grappelli. Intuyes que Malle le dio rienda suelta. Toca, Stephane. El repertorio va desde clásicos como el Autumn in New York hasta piezas compuestas especialmente para la película… por el propio Louis Malle. Lo desconocía.

Merece la pena ver las películas de Louis Malle. Malle se desvive por huir de lo políticamente correcto, gracias a Dios. Ahí está La pequeña o Lacombe Lucien. O Le souffle au coeur. Lo digo por detalles que hoy día serían tachados de malsanos (el amor que siente por las chicas jóvenes) y que se negó a obviar en su etapa americana (ver los pechos de Susan Sarandon, inolvidable en Atlantic City; de nuevo Brooke Shields en La pequeña)

Por lo tanto, intentar verse todo el cine de Louis Malle es obligatorio. Ciertamente que prefiero otras suyas, pero dame Malle, que no me cansaré. Incluso hay jazz en una película que no tiene música (sólo suena Joshua Redman en los títulos inicial y final)  como es Vania en la calle 42, esa maravilla del año 93. Lástima que hace ya trece años se nos tuviera que marchar el marido de Murphy Brown. Estas cosas no se hacen, Monsieur Malle.

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1 comentario

Pess -

Saludos!!
Oye excelente la informacion que hay en el blog, sobre todo aquienes nos gusta tanto el jazz y la musica en general.
Espero que no haya problema si pongo tu blog en mis links.
Un abrazo.
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